El consumo de drogas se ha convertido en uno de los problemas más delicados que aqueja a los habitantes de este barrio, ocasionando incertidumbre y miedo entre los residentes. A pesar de eso, existen cosas buenas por resaltar, como por ejemplo el taller de costura que se imparte en el salón comunal, generando un espacio de ocupación entre la comunidad.










