Aún falta encontrar el cuerpo de uno de los ’falsos positivos’ de Soacha

Domingo 1ro de julio de 2018




La familia Morales Tejada está incompleta. Falta Óscar Alexander Morales Tejada retenido y desaparecido presuntamente por miembros de la fuerza pública durante el año nuevo de 2007.

El 10 de diciembre de 2007, Óscar partió rumbo a Ureña, Venezuela, para vender ropa allá. Quince días después se encontró con el menor de sus hermanos, Carlos Morales, en el centro de Cúcuta. Luego de hablar un rato y tomarse un par de cervezas quedaron de encontrarse días después para regresar juntos a Fusagasugá.

El 30 de diciembre Carlos llegó solo a la casa de sus padres. Óscar no apareció el día anterior. Faltando media hora para que terminara el 2007, Alexander llamó a sus padres, esa fue la última vez que hablaron con él.

“A las 11.30 de la noche llamaron, era Óscar Alexander. Hablamos un rato, se le notaba que estaba triste. Fuera del servicio militar, él nunca había pasado un 31 fuera de la casa. Eso le dio duro”, cuenta Darío.

Esa noche Óscar habló con toda su familia. Doris cree que de alguna forma él sabía que no iba a volver y esa fue su forma de despedirse. A ella, como siempre, le dijo que era la mejor mamá del mundo y le contó que estaba en centro de Cúcuta esperando a que le pagaran una ropa que había fiado. Le aseguró que estaría de vuelta para el puente de reyes.

Confiados en la providencia y en el carácter de su hijo, pasaron dos años más. Antes de desaparecer, Alexander había solicitado un cambio de cédula. En septiembre de 2010, Doris se fue a la Registraduría a reclamar el documento. Se encontró el número tachado. Preguntó y le dijeron que el dueño de esa cédula estaba muerto. Se fue para el CTI de Fusa donde le explicaron que esa cédula había sido dada de baja en Copey, Cesar, pero quedaron de confirmar.

A los dos días Doris regresó. Los funcionarios le dijeron que no había duda: su hijo había muerto de forma violenta el 16 de enero de 2009, al parecer en un enfrentamiento entre el ejército y miembros de una organización armada que extorsionaba en Cesar.

Diez años después, todavía no hay certeza cómo es que Óscar llegó hasta Copey o que hizo los 16 días que vivió desde que habló con su familia hasta el día que fue asesinado con dos disparos, uno en la quijada y otro en la parte baja de la espalda.

Darío tiene una teoría de la que todavía hoy está convencido: “Yo les había enseñado a mis hijos a coger bus para Fusa en Soacha. En ese tiempo no había terminal, uno cogía el colectivo en el puente después de San Mateo. Óscar debió bajarse ahí y lo cogieron”.

En 2014 la familia fue por segunda vez a Copey, esta vez acompañada de Medicina Legal, para exhumar los cuerpos de tres jóvenes. El lugar donde está enterrado Óscar, definido como el cementerio de la vereda El Reposos, es un potrero sin señal alguna de que hay más de 50 cuerpos enterrados allí. La falta de señalización u orden alguno en los entierros hace muy difícil dar con los restos de Óscar.

En esa ocasión solo se encontraron dos de los cuerpos, el tercero no apareció. Medicina Legal estima que los resultados que determinen si los restos encontrados corresponde a alguno de los tres desaparecidos estarán listos a final de año.

Del grupo de 19 jóvenes que fueron retenidos en Soacha, para posteriormente ser asesinados y hacerlos pasar como supuestos guerrilleros (conocidos como Falsos positivos) Óscar Alexander Morales Tejada es el único que no ha sido hallado.

Fuente y relato completo: Juan Pablo Parra E. http://m.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/diez-anos-despues-la-familia-morales-sigue-buscando-a-su-hijo-236996

Este es un espacio de opinión: Este espacio que busca crear un foro de construcción social, de convivencia y reflexión, no es un escenario de ataques al pensamiento contrario. Las opiniones expresadas en los comentarios o artículos de opinión no reflejan el pensamiento o filosofía de PeriodismoPublico.com que no se hace responsable por las consecuencias que ellas pudieren acarrear a favor y/ o en contra de otros usuarios o de terceros, ni garantiza su calidad o idoneidad.