De la paz y otros dolores

Miércoles 15 de marzo de 2017, por Hernando Aramburo Restrepo




Me veo muy embrollado mirando ese manejo que se le está dando al cumplimiento de los acuerdos entre las guerrillas de las FARC y el Gobierno Nacional.Uno esperaría que después de más de cinco años de negociación, el final estaría lleno de gratas sorpresas. Parto de la base que he sido un defensor del proceso, y desde luego voté por el SÍ, pero he estado muy atento al desenvolvimiento de estos temas que realmente me parecen fundamentales para la vida nacional, y entonces me doy cuenta de la improvisación y el desorden reinante.

Por ejemplo: La construcción y adecuación de los campamentos transitorios, que son la puerta de entrada a la reconciliación y la paz, no veo determinación, cada vez que observo esos adefesios llenos de chambonadas y de mal gusto, me da tanto oso ajeno, que me avergüenza. Era de suponer que aquellos campamentos serían la carta de presentación ante el mundo entero… el “espejito, espejito” del Premio Nobel de la Paz, eso deja un mal sabor, un sabor muy amargoso. Porque cómo dicen las señoras en el costurero: “No mija, si eso es el desayuno como irá a ser la comida”. Si, ese es el comienzo, debería ser lo de mostrar, la carta de presentación ante el mundo entero; la estructura de un asunto trabajado con planeación, con gusto, con dedicación, pero termina siendo una vaina improvisada sin los más básicos servicios que permitan una permanencia medianamente digna, así sea por poco tiempo.

Arrumar a una gente que está dispuesta a dejar de delinquir para lograr una nueva vida en orden, y sin el agite azaroso de la guerra, y lo primero que reciben a cambio es semejante despelote. Igual, así lo ven en todas partes. Lo más triste de todo, es que tanto el doctor De La Calle como el doctor Jaramillo, pues les parece que eso es una tontería sin importancia, ¿ah, qué tal?

Pero digamos que ese es el festín, que no importa que no lo hagamos bien, porque lo que nos interesa realmente es la paz; pero me pongo a ver algo que en mi humilde criterio es el punto más álgido de todo este en este asunto: se llaman la sustitución de cultivos ilícitos, es decir quitarle potestad a la mafia para siga apoderándose de todas las instancias de la sociedad y del estado, que es el surtidor de recursos para agitar la guerra, entonces resuelven inventarse una fórmula maravillosa de pagarle un dinero a la gente por un tiempo determinado, para que ellos a su vez sustituyan esos cultivos por unos que sean lícitos. ¡Bonito así!, cultivar, fortalecer la agroindustria, vigorizar la cadena productiva, generar progreso, etc. Pero si no han sido capaces de hacer una trocha, a pico y pala para construir un mísero campamento que agrupe temporalmente a unos guerrilleros, ahora van a ser capaces de construir infraestructura verdadera y tecnificación para el desarrollo rural, como lo viene promulgando con tanto énfasis, en unos lugares tan apartados donde lo único que ha podido sembrar la gente, es el árbol de coca, que se comercializa sin problemas, ahí mismito y en la mata.

Por esa razón era que la guerrilla gobernaba allí con toda libertad. Pero como todo se planea desde la oficinas elegantes de las capitales, y ahí mismo se definen los presupuestos, los mismos que terminarán como muchos acueductos que se construyen en el país: el agua sale de una bocatoma y se va metiendo por una cantidad de ramales, surtiendo del precioso líquido a muchas partes, ah pero eso sí, no a donde realmente debería llegar, y a donde debería llegar, no les queda sino las instalaciones, y el cuento ese de que hay que tener paciencia que algún día llegará. Eso se llama el flujo de la corrupción…Triste, muy triste… Ah, como las del costurero: “Mija, déjele trabajito a mi Dios”

Y hablando de despelotes, no quiero dejar pasar por alto el asunto de la falta de atención a una gran cantidad de niños con discapacidad en el municipio de Soacha. Eso señor Alcalde no tiene presentación, usted asumió un mandato popular y eso lo obliga como primera instancia, antes de asumir cualquier otra gestión, a atender: a los adultos mayores en condiciones de abandono, a los niños, pero especialmente, oiga señor alcalde, especialmente a los niños con problemas de discapacidad…. No entiendo como vienen a decir que no tiene recursos. Pero para sostener una burocracia incompetente, sí hay dinero.

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