El ajedrez de las fórmulas vicepresidenciales

Lunes 19 de marzo de 2018




Quedaron ya listos todos los tiquetes de las siete aspiraciones que continúan en competencia de cara a la primera vuelta presidencial del 27 de mayo. Pero, ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles de cada candidato? Aquí una síntesis de este ajedrez político.

Después de los resultados electorales del pasado 11 de marzo, la carrera por la presidencia ahora sí comenzó y los cinco días que le siguieron a esa cita en las urnas fueron particularmente movidos.

Dos campañas centraron toda la atención. De un lado, la de Germán Vargas Lleras que hizo múltiples movimientos con el fin de concretar el apoyo de los partidos Conservador y de La U, así como de una franja de los liberales. El resultado de todos esos contactos políticos al más alto nivel partidista desembocó en que el aspirante decidiera cambiar la fórmula vicepresidencial que había inscrito el viernes 9 de marzo, que era el exministro Luis Felipe Henao. Finalmente el escogido resultó ser el exministro de Defensa y hasta el jueves candidato presidencial por firmas Juan Carlos Pinzón.

Y, de otra parte, la campaña de Gustavo Petro también realizó múltiples análisis, ofrecimientos y consultas con miras a definir quién sería la fórmula vicepresidencial del exalcalde bogotano. La escogida terminó siendo la saliente parlamentaria Ángela María Robledo, de la Alianza Verde.

La otra fórmula que faltaba por inscribirse lo hizo el jueves, sin mayor sorpresa, porque el acuerdo al interior de la coalición de Iván Duque, Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez señalaba que el tiquete estaría compuesto por el primer y segundo en la consulta. Así las cosas, la llave oficializada ante la Registraduría fue la del actual senador del Centro Democrático y la excandidata presidencial de 2014.

Ya con anterioridad estaban definidas las otras llaves: Humberto de la Calle y la excandidata presidencial Clara López Obregón, a nombre del liberalismo y la Alianza Social Independiente; Sergio Fajardo y la senadora Claudia López, por la coalición del movimiento Compromiso Ciudadano, Polo y Alianza Verde; Viviane Morales y el docente Jorge Leyva Durán; y Piedad Córdoba y el exmagistrado Jaime Araújo Rentería.

En total son siete los aspirantes que, se supone, irán a la primera vuelta el próximo 27 de mayo. Sin embargo, no se descarta que alguna de esas candidaturas pueda dar un paso al costado antes de esa fecha para sumarse a una que tenga más opción de triunfo, según lo vayan marcando las encuestas, los debates entre los aspirantes y las coyunturas del escenario político.

Radiografía

Para describir cómo arranca, ahora sí, la carrera por la Casa de Nariño lo primero que debe analizarse es qué buscó cada candidato presidencial con la escogencia de su respectiva fórmula y cuánto, realmente, le suma esa designación desde el punto de vista político y electoral.

El primero en concretar la fórmula fue De la Calle que terminó escogiendo a la exalcaldesa encargada, expresidenta del Polo, excandidata presidencial de 2014 y exministra en el gobierno Santos, Clara López Obregón.

Es apenas evidente que la intención del aspirante liberal y exjefe negociador del acuerdo con las Farc fue posicionarse ante el electorado como un tiquete comprometido con la defensa de lo pactado en La Habana y su implementación. López, sin duda una de las líderes de izquierda más experimentadas del país, ha sido firme defensora del proceso de paz. De otro lado, es claro que la hasta hace pocas semanas candidata presidencial de la ASI resultaba interesante desde el punto de vista electoral por los dos millones de votos que sacó en la primera vuelta de 2014 y luego los 500.000, en octubre de 2015, en la puja por la Alcaldía de Bogotá. Además de lo anterior, es claro que se trata de una dirigente con buena imagen ante la opinión pública y que pese a ser de izquierda no asusta al establecimiento, como sí lo hace Petro.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, la intención de De la Calle y López era llegar a la primera vuelta con una gran coalición de centro-izquierda, sobre todo con Fajardo, pero este les dio un portazo. En segundo término, no se sabe qué tanto potencial electoral pueda arrastrar López por fuera del Polo y menos sin que exista la polarización santista-uribista que fue la que impulsó su votación -y la de Ramírez- hace cuatro años. Tercero, aunque pocos previeron la votación récord de las dos consultas interpartidistas del domingo pasado, es claro que si De la Calle y López hubieran apostado por también hacer una entre ellos, habrían tenido parte del eco político y mediático que se llevaron Duque y Petro, a la par de impulsar más la votación roja para el Congreso, que terminó perdiendo 10 curules. Y, por último, pese a ser la primera fórmula anunciada, en las encuestas no ha logrado repuntar en mayor porcentaje y siguen en la parte baja de los sondeos.

En lo que hace a la fórmula de Fajardo con Claudia López es evidente que escoger a la beligerante senadora enfatizó el perfil no solo de alternativa política de esta fórmula, sino su discurso anticorrupción. Los resultados en las elecciones parlamentarias de la Alianza Verde, que dobló su cuota en el Senado y avanzó en Cámara, así lo ratifican. Por otra parte, para el exgobernador era determinante evitar que una fracción de los verdes se siguiera deslizando a las toldas de Petro (al menos para votar en la consulta). Designar a López fue una decisión en ese objetivo. Y, por último, es claro que la saliente senadora, máxima votación verde en 2014, tiene una muy buena imagen en la opinión pública, incluso por las altisonantes peleas que a cada rato entabla con sus contradictores.

¿Puntos débiles? Varios. En primer lugar, como se dijo, más que para sumar votos, Fajardo escogió a López para evitar que estos se le fueran a donde Petro. En segundo término, las encuestas han evidenciado que el exgobernador antioqueño es el aspirante que, proporcionalmente, más está retrocediendo, al punto que tras casi un año de estar en el lote puntero, con Vargas Lleras y Petro, ahora figura entre tercero y cuarto, muy descolgado de estos e Iván Duque, que irrumpió con fuerza en las últimas semanas. También debe señalarse que así como López suma votos de sectores como el de LGBTI, le resta a Fajardo otros de personas de corte más conservador respecto a temas de diversidad sexual. Y, por último, no se puede negar que si Fajardo hubiera aceptado ir a una consulta el 11 de marzo, como se lo insistían López y Jorge Enrique Robledo, es claro que no le hubiera dejado el campo libre a Petro, que sin duda salió fortalecido al no tener competencia ese día en el sector de la izquierda y el centro.

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