El test sobre la Secretaría de Movilidad de Soacha

Sábado 21 de abril de 2018




Cuando el Ministerio de Transporte expidió la resolución 0001007 del 23 de abril de 2014 y se dejó en firme la creación de la Secretaría de Movilidad de Soacha, la expectativa era bastante grande debido a que en adelante este nuevo organismo asumiría el control del tránsito y el transporte dentro del municipio. Pero ha pasado el tiempo y los soachunos cuestionan su funcionamiento y operatividad.

Los primeros tropiezos comenzaron cuando se incumplió una y otra vez su entrada en operación y el alcalde del momento, Juan Carlos Nemocón, prometió control sobre la Autopista Sur para evitar el atropello que la policía comete con los ciudadanos del municipio (cosa que nunca ocurrió porque el abuso de los agentes se mantiene vivo).

Posteriormente el municipio concesionó parte de los servicios de la Secretaría y entró a tomar el control de lo que tiene que ver con trámites, registros y multas, la Unión Temporal SERT Soacha (Servicios Especializados de Registro y Transito).

Líderes y buena parte de los ciudadanos se opusieron a la privatización de la recién creada Secretaría de Movilidad, pero el Concejo del momento aprobó la concesión, por encima del clamor de la comunidad.

La reacción del municipio fue prometer una buena suma de ingresos que se reinvertirían en la ciudad y que Soacha tendría el control en las vías para evitar que los agentes de Cundinamarca atropellaran a los ciudadanos de bien. Se habló en su momento de ampliar la señalización en las vías, realizar campañas de cultura ciudadana, traer los agentes suficientes para controlar el tránsito, instalar semáforos internos y organizar la ciudad en materia de movilidad.

Si un ciudadano camina y conoce la ciudad, nada de lo anterior se ha hecho porque en el casco urbano de Soacha reina el desorden, el caos vial, la poca señalización, el mal comportamiento de los ciudadanos y la pésima movilidad.

Pero falta un ingrediente más. No contento el municipio con la secretaría de movilidad y concesionar parte de sus servicios, el Concejo aprobó la creación de las Zonas de Estacionamiento Regulado ZER, que no es otra cosa que habilitar espacios en las vías para que un privado las explote como parqueaderos.

Al igual que al crear la Secretaría de Movilidad, se prometió una buena suma de ingresos que se reinvertirían en la organización y desarrollo de la ciudad. Pero el tiempo pasó y las promesas se fueron desvaneciendo porque los resultados no se ven.

Nadie sabe a ciencia cierta dónde están los recursos recaudados, tanto de los servicios que presta la Secretaría de Movilidad, la Unión Temporal SERT ni mucho menos lo que se recoge diariamente producto del parqueo de los carros en las calles de Soacha.

Y aquí es donde comienza el largo cuestionario que diariamente ciudadanos comparten con este medio, preguntas e inquietudes que nacen de las falsas promesas hechas cuando se crearon los mencionados organismos.

Bueno sería que el secretario de movilidad responda cuánta plata se ha recaudado desde que se creó esta dependencia, cuánto le ha correspondido al municipio fruto de lo recibido por la SERT y del privado que explota las ZER, o en su lugar, en qué se ha invertido dicho dinero, porque a decir verdad, no se ha visto señalización en las vías, semáforos en la ciudad, ni mucho menos organización de la movilidad en Soacha.

Quizá, si los ciudadanos tienen acceso a las cuentas y se entregan resultados contundentes y claros, pues la duda en muchos cesará y tal vez se comience a ver con buenos ojos la existencia de dicha Secretaría, de lo contrario, será un manto de dudas que se extenderá paralelamente al desorden que se aprecia en la ciudad más grande de Cundinamarca.

Este es un espacio de opinión: Este espacio que busca crear un foro de construcción social, de convivencia y reflexión, no es un escenario de ataques al pensamiento contrario. Las opiniones expresadas en los comentarios o artículos de opinión no reflejan el pensamiento o filosofía de PeriodismoPublico.com que no se hace responsable por las consecuencias que ellas pudieren acarrear a favor y/ o en contra de otros usuarios o de terceros, ni garantiza su calidad o idoneidad.