Hidroterapia, el acondicionamiento físico en el agua

Sábado 13 de mayo de 2017




Inicialmente la hidroterapia se entendía solo como aquella actividad de relajación —como meterse a un jacuzzi o a chorros de agua fría o de agua caliente— que produce un efecto puntual en músculos específicos. Hoy la palabra ha sido adoptada por médicos y fisioterapeutas para nombrar el acondicionamiento físico en el agua.

Reumatólogos, deportólogos, ortopedistas y fisiatras, entre otros especialistas, recomiendan esta terapia, sobre todo, a las personas que presentan dificultades para hacer deporte de calle. A quienes no les soportan las rodillas para trotar, o no pueden subirse a una bicicleta por obesidad o por su edad avanzada, o simplemente a quienes su cuerpo ya no les aguanta cierto tipo de impactos.

¿Y por qué una terapia en el agua? Según Aldo Arcila, profesor de hidroterapia del Gimnasio Laureles, el cuerpo en el agua no pesa, por lo tanto el impacto en las articulaciones es mínimo. “A medida que el nivel del agua sube, el peso del cuerpo será cada vez menor. El impacto dependerá de si la piscina llega hasta las rodillas, hasta la cintura o hasta los hombros y la única restricción que encontrará el cuerpo será el agua”, explica el especialista.

Pero la hidroterapia no solo es una práctica deportiva para quienes sufren de alguna enfermedad. Esta es apta para cualquier persona: niños pequeños, jóvenes, adultos y hasta personas de la tercera edad.

El doctor Juan José Osorio, especialista en medicina deportiva, explica que esta práctica es una serie de movimientos continuos, guiados y controlados, con diferentes niveles de exigencia, que se hacen con un número de repeticiones y con cierta intensidad, donde se busca bajar el impacto del ejercicio a través del agua, haciendo que las fibras musculares ganen tonicidad y fuerza, a la vez que se hace un trabajo cardiovascular, de equilibrio y de propiocepción. Uno de sus principales propósitos es fortalecer no solo articulaciones o partes específicas, sino el conjunto completo del cuerpo.

Para la efectividad y buenos resultados la hidroterapia debe convertirse en un hábito de vida y se debe acoger como una rutina de ejercicio. Pero antes, como cualquier terapia para mejorar la salud, es indispensable consultar al médico y que sea este quien diagnostique e identifique el tipo de ejercicios que se pueden y no se pueden hacer según las necesidades de cada persona.

La hidroterapia es ideal para mejorar la calidad de vida de personas con problemas de:

  • Diabetes
  • Cardiopatía
  • Hipertensión
  • Artrosis
  • Fibromialgia
  • Obesidad
  • Lumbar y espalda
  • Parálisis muscular
  • Colesterol y triglicéridos
  • Desgaste en las articulaciones

Fuente: ElColombiano.com

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