Las cifras sí mienten

Sábado 10 de noviembre de 2018




En un municipio como Soacha donde todo el mundo opina, habla, murmura, analiza y hasta especula, resulta fácil cuestionar los resultados del censo 2018, que recientemente concluyó en el país. Y claro, cuando a diario se ve gente como “hormigas” por las calles y los centros comerciales, salen los “expertos” a decir que la ciudad tiene entre millón y medio y dos millones de personas.

Y ha cogido tanta fuerza esta especulación sobre cifras poblacionales en Soacha que buena parte de quienes residimos en la ciudad terminamos por creer que es así. Es obvio hacerlo porque cuando se sale a la calle no vemos sino gente y más gente que satura los pocos espacios que tiene el caso urbano: centros comerciales, puentes, parques, andenes y los corredores viales.

Pero volvamos al tema de las cifras. En las cafeterías del parque principal han surgido expertos hablando y especulando sobre la labor que hizo el Dane durante el tiempo que sus funcionarios estuvieron recolectando la información: “que a mi casa no fueron, que llegaron cuando mi hijo estaba solo, que tacharon los formularios y hasta que se sentaron en el parque a llenar los datos del barrio”.

Con el respeto de quienes se atreven a lanzar dichos comentarios, esas posturas y puntos de vista son irresponsables. Hay que tener en cuenta que la medición que acaba de hacer el Dane en el municipio y el país es la más completa hecha hasta el momento porque incorporaron herramientas tecnológicas que se aproximan a la precisión, tales como el formulario virtual y los sistemas de georreferenciación.

Lo anterior debe darle confianza a la ciudadanía para que piense que las cosas se hicieron bien y ajustadas a la realidad. Es cierto que estamos en un país donde podemos opinar y comentar, pero no hay que exagerar con las cifras porque “tanto va el agua al cántaro que al final se rompe”, es decir, se insiste tanto en unos datos especulativos que luego todos terminamos por creer que son así.

Ahora, lo que sí es bueno y sano para el municipio y el país es que la ciudadanía esté atenta a la publicación de los resultados para no tener sorpresas. En el caso de Soacha, es claro que es la ciudad con mayor crecimiento poblacional del país y el Dane no puede salir con una cifra inferior al millón de habitantes, teniendo en cuenta que ya hay datos preliminares de ejercicios realizados por la alcaldía municipal y otros organismos institucionales.

Aquí lo que se trata es de no permitir que las cifras mientan, como ha ocurrido hasta el momento. No dejemos que se nos meta en la cabeza el dato de “casi dos millones de personas”, pero tampoco pensar que la ciudad tiene 500 personas, que es lo que maneja el Dane, claro está sin dar a conocer los resultados del censo que se acaba de hacer.

Sin especulaciones, sin desconfianza y sin cizaña, esperemos el resultado final del censo para el municipio, dejando claro que habrá que tener en cuenta nuevos parámetros, que no solo tienen que ver con el número de habitantes, sino con temas sensibles como la transferencia de recursos desde la nación que sin duda impactarán directamente en la educación, la salud y los servicios públicos, entre otros.

Seguramente la nueva cifra que suministre el Dane va favorecer al municipio en el traslado de recursos por el denominado SGP (Sistema General de Participaciones), pero ilusos seríamos si pensamos que con este resultado cogemos el cielo a dos manos. Hay que seguir trabajando para transformar a Soacha en una gran ciudad desde el punto de vista jurídico, insistir en convertirla en Distrito Especial Social, gestionar la implementación de espacios que generen recursos como el puerto seco y una gran terminal de entrada al transporte de carga procedente del sur del país, en fin, pero lo que no podemos es continuar prestándonos para que la mayor parte de políticos del país vengan a engañarnos con discursos baratos y mentirosos que al final quedan en solo promesas.

Vale la pena pensar y actuar diferente, y creer que esta vez las cifras no van a mentir.

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