¿Qué más nos traerá el futuro?

Viernes 7 de abril de 2017, por José Ignacio Galarza Mayorga




Se ha denunciado por el Contralor de Cundinamarca que los recursos para Hospitales del Departamento se gastaron en un presunto desfalco en la red de Cundinamarca.

Además, a raíz de las lluvias han quedado al descubierto las construcciones sin planificación alguna. Entonces, ¿dónde están los responsables? Y de nuestro hospital, ¿qué?

Seguimos creyendo en la legalidad de la adjudicación del contrato de tal obra a amiguitos y ex empleados del alcalde anterior, el señor Nemocón. Y que como lo afirma El Tiempo del 26 de marzo, la responsabilidad recae en la Alcaldía de Soacha debido a que en agosto de 2.014 el mandatario de ese entonces retomó de manera exclusiva la facultad que había delegado en sus Secretarios para celebrar contratos y el 16 de octubre siguiente publicó el aviso de convocatoria a una licitación que debía terminar en diciembre del mismo año.

Nadie se explica por qué en plenas festividades decembrinas de 2.014 se abrió una licitación de tanto tamaño ($47.738.498.335), que se mantuvo abierta solo cinco días hábiles y más grave aún, que se adjudicara con solo un proponente. ¿Nadie más lo sabía? Nos lo debe contar el señor Nemocón.

Además,“Al Consorcio ganador se le critica que algunas de las firmas presentaron irregularidades y falta de experiencia. En un informe presentado por Caracol Radio el 3 de abril de 2.015, se asegura que detrás del contrato figuran los nombres de algunos vinculados a grande escándalos de corrupción en Bogotá”.

Para nuevas construcciones, según lo anotado por este periódico el 26 de marzo del año en curso se señala que “la modificación del uso del suelo en municipios como Soacha y otros cerca de Bogotá ha despertado la atención de las autoridades porque se incrementa su valor en las tierras en un mil por ciento y hay denuncias del alcance de este lucrativo negocio, incluyendo el cobro de coimas. Si bien el POT permite modificar el uso del suelo, lo que causa sospecha en los municipios que rodean a Bogotá, incluyendo a Soacha, es el incremento exagerado en el precio de la tierra. Así las autoridades han descubierto amenazas y pago de coimas, para que el uso del suelo se cambie”.

Así son las cosas en Soacha, y las ha denunciado este periódico. ¿Quién tiene la culpa? ¿Cuántas urbanizaciones de este tenor existen y quién las autorizó? Averígüelo Vargas.

Este problema, además, se evidencia de manera consecutiva en el Barrio de Santa Ana donde la Constructora Vindico no se ha responsabilizado de los daños ocasionados durante y después de las construcciones. Así, es fácil encontrar casas agrietadas, andenes destruidos, la vía principal ya pavimentada en completo desastre debido a las constantes inundaciones del sector por deficiencia en la capacidad de la tubería instalada. Y no aparece solución alguna, porque Planeación nada hace, o se culpa a la Empresa del Acueducto. Igual situación existe con la Constructora Triada que edifica en Santa Rita con las inundaciones presentadas. Además, los vecinos del sector reclaman que el alcantarillado se hizo con tubería muy pequeña y no alcanza con el agua que llega. Este no es el único caso con las constructoras que han improvisado en los sectores, como lo ha expresado don Mauricio Reyes, en este periódico. En estas condiciones, es apenas lógico deducir que las reclamaciones formuladas por los residentes que se quejan son apenas naturales y que los Secretarios pertinentes, deben dejar de tomar el pelo a los quejosos, que les sobra la razón y exigen el cumplimiento de sus obligaciones porque para eso les pagan.

Todos aquellos ciudadanos a quienes no se les atienda sus justos reclamos y, no les sean resueltos, pueden y deben quejarse ante el Personero Municipal, quien tiene la obligación de oírlos, sin disculpas de ninguna naturaleza, porque encarna las altas funciones de dirección política del Estado y está para servir a la comunidad en sus necesidades y, especialmente, cuando los funcionarios no cumplen con sus obligaciones y deberes y, aquí recuerdo a don Manuel Hidalgo, ilustre columnista del periódico El Mundo, cuando se refería a casos similares y decía:

“…hay hombres y mujeres esforzados e ilusionados que se proponen trabajar con decencia y lealtad por el bien común. Pero también doy por cierto que en esas interminables relaciones de aspirantes a cargos hay sujetos irrelevantes, mezquinos, mediocres e impresentables que, empleados y abrevantes de los pesebres y acequias de los partidos. No solo merecen nuestra menor consideración, sino que son capaces de burlar cruelmente nuestras mejores intenciones y hasta de poner en evidencia todo lo que de estúpido pueden tener a estas alturas la confianza en organizaciones cerradas que se prestan como gentes de ideales y promesas cuando, en tantas ocasiones maniobran y se guían por los más rateros impulsos”.

¿Creen ustedes, apreciados lectores, que lo narrado anteriormente tiene algo que ver con la inasistencia de funcionarios, con cargo de Secretarios, que no comparecieron a la cita que, previamente, se les hizo y uno de ellos, media hora antes de iniciarse, anunció su no presentación con un argumento difícil de creer e inexistente?

Yo creo que su incapacidad se lo impidió y se burló del Concejal que le quería oír informaciones que le habían encomendado. Maldita forma de elegir empleados incapaces y nombrados por la existencia de los padrinos que casi todos conocemos.

José Ignacio Galarza

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